jueves, 26 de febrero de 2026

¿Liderar con autoridad o con libertad?


Resolver cada problema en el nivel más bajo capaz de hacerlo 





















Ni con una ni con otra.

O, mejor dicho:

liderar con 𝙩𝙖𝙣𝙩𝙖 𝙡𝙞𝙗𝙚𝙧𝙩𝙖𝙙 𝙘𝙤𝙢𝙤 𝙨𝙚𝙖 𝙥𝙤𝙨𝙞𝙗𝙡𝙚 𝙮 𝙩𝙖𝙣𝙩𝙖 𝙖𝙪𝙩𝙤𝙧𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙘𝙤𝙢𝙤 𝙨𝙚𝙖 𝙣𝙚𝙘𝙚𝙨𝙖𝙧𝙞𝙖".

Esta idea, inspirada en el pensamiento de 𝘼𝙧𝙞𝙨𝙩ó𝙩𝙚𝙡𝙚𝙨
expresa un 𝗶𝗱𝗲𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗯𝘂𝗲𝗻 𝗴𝗼𝗯𝗶𝗲𝗿𝗻𝗼 formulado en 1931  por 𝙋í𝙤 𝙓𝙄
en pleno auge de los totalitarismos: 

👉🏻 el 𝙥𝙧𝙞𝙣𝙘𝙞𝙥𝙞𝙤 𝙙𝙚 𝙨𝙪𝙗𝙨𝙞𝙙𝙞𝙖𝙧𝙞𝙚𝙙𝙖𝙙,

que nos recuerda que la autoridad no debe sustituir la capacidad de decisión de las personas, 
pero tampoco abdicar de su responsabilidad de 𝙥𝙧𝙤𝙩𝙚𝙜𝙚𝙧 𝙚𝙡 𝙗𝙞𝙚𝙣 𝙘𝙤𝙢ú𝙣.

Este principio no es un estilo de “management” que pueda aplicarse en caso de primeros auxilios.

Es una visión del hombre que nace de unas creencias concretas:

𝗤𝘂𝗲 𝘀𝗼𝗺𝗼𝘀 𝗹𝗶𝗯𝗿𝗲𝘀.

Y si creemos que la gente no es capaz de asumir responsabilidades sobre su futuro, 
tenderemos siempre a entrometernos en sus asuntos o controlarlos.

𝗤𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝘀𝗲𝗿 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹.

Y como mamíferos que somos, necesitamos de la cooperación y el cuidado para sobrevivir y desarrollarnos.

𝗤𝘂𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗺𝗼𝘀 𝘂𝗻 𝗽𝗼𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗰𝗿𝗲𝗮𝘁𝗶𝘃𝗼 ú𝗻𝗶𝗰𝗼.

Y la desaparición de una sola persona es una “𝙘𝙖𝙩á𝙨𝙩𝙧𝙤𝙛𝙚 𝙘ó𝙨𝙢𝙞𝙘𝙖”💥, porque no hay dos personas iguales que puedan aportar lo mismo.

No es cuestión de fe, 
sino un principio  moral orientado a proteger la 𝙙𝙞𝙜𝙣𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙝𝙪𝙢𝙖𝙣𝙖
con un 𝙧𝙖𝙯𝙤𝙣𝙖𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙥𝙧á𝙘𝙩𝙞𝙘𝙤 basado en dos premisas:

🟥1. las personas suelen gestionar mejor lo que conocen de cerca.

🟨2. concentrar poder arriba tiende a generar ineficiencias y abusos.

¿𝗖ó𝗺𝗼 𝗮𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗿𝗹𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮 𝘆 𝗰𝘂á𝗻𝗱𝗼?

Te lo muestro en la imagen que acabas de ver.


viernes, 30 de enero de 2026

¿Se puede trabajar en equipo "sin llevarse bien"?

 



Sí.

Es posible forzar la creación de un equipo, siempre que existan: 

  • objetivos compartidos
  • roles definidos, y
  • reglas de juego claras

Pero forzar el compromiso no lo es. 

La cuestión es que, cuanto menos nos importan las relaciones personales, más nos empeñamos en definir normas y hacerlas cumplir. 

Y para muchos es suficiente.

¿Qué interés hay, entonces, en buscar la cohesión?

¿Qué relación guarda con la productividad?
 
Cuando un equipo forma una “piña”, pasan dos cosas clave:

1️⃣ Bajan los costes de coordinación: las personas no necesitan protegerse, justificarse ni leer entre lineas.

- Se comunica más rápido.
- Se pide ayuda antes.
- Se corrigen errores.

2️⃣ Mejora la búsqueda de la verdad:

- La gente no se calla por miedo.
- Se discrepa en serio, no por juegos de poder.
- Se evitan luchas de egos, no se busca tener la razón.

Pero claro, para algunos entender el valor de la cohesión les perjudica.

Porque la cohesión es una fuerza que les puede cuestionar y, por eso, no le dan importancia.


miércoles, 3 de diciembre de 2025

Confesiones de un formador imperfecto: el dilema entre el ORDEN y la VERDAD


En las organizaciones se convive con una tensión silenciosa: 

▶︎ la necesidad de mantener el 𝗼𝗿𝗱𝗲𝗻 para que todo funcione, y 
▶︎ la urgencia de buscar la 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱  para que las relaciones sean auténticas y el trabajo tenga sentido. 

En ese equilibrio frágil se juega buena parte de la salud de un equipo.

Tener roles definidos, 
métodos claros 
y normas consistentes, 
son 𝗘𝗦𝗧𝗥𝗨𝗖𝗧𝗨𝗥𝗔𝗦 estables 
que reducen la ambigüedad como fuente de conflictos.

Buscar la 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱,
con un “feedback” sincero,
una comunicación honesta, 
y la coherencia entre lo que se dice y se hace, 
son 𝗣𝗥𝗢𝗖𝗘𝗦𝗢𝗦 intangibles que fortalecen la confianza.

Y esta es la duda:

¿𝙃𝙖𝙮 𝙦𝙪𝙚 𝙙𝙚𝙘𝙞𝙧 𝙡𝙖 𝙑𝙀𝙍𝘿𝘼𝘿 𝙮 𝙖𝙧𝙧𝙞𝙚𝙨𝙜𝙖𝙧𝙨𝙚 𝙖 𝙞𝙣𝙘𝙤𝙢𝙤𝙙𝙖𝙧, 𝙤 𝙢𝙖𝙣𝙩𝙚𝙣𝙚𝙧 𝙚𝙡 𝙊𝙍𝘿𝙀𝙉 𝙖𝙪𝙣𝙦𝙪𝙚 𝙞𝙢𝙥𝙡𝙞𝙦𝙪𝙚 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙖𝙧

domingo, 16 de noviembre de 2025

El cuerpo es lo visible de lo invisible


La "presencia" es encarnar los rasgos que te hacen líder 

Cuando pregunto "¿para qué quieres mejorar tu liderazgo?" la mayoría me responde hablando de lo que esperan ganar y no de lo que tendrán que renunciar o sacrificar en el camino. 

Me dicen cosas como:
 
  • “para avanzar profesionalmente”
  • “cambiar las cosas”
  • “motivar mejor a mi equipo 
  • “ganar autoridad y reconocimiento”
  • “comunicar mejor y sentirme más seguro”
 
La mayoría responde desde el deseo de aumentar su poder, influir o lograr más. Por pedir que no quede.

Nos sentimos atraídos por la imagen del liderazgo que vemos 𝗗𝗘𝗦𝗗𝗘 𝗙𝗨𝗘𝗥𝗔, como sinónimo de éxito y visibilidad.

Y pocas veces pensamos en el costo oculto y los sacrificios que conlleva. 
 
Liderar exige 𝗣𝗥𝗘𝗦𝗘𝗡𝗖𝗜𝗔:
encarnar los rasgos que hacen que los demás 
confíen en ti, 
te respeten y te sigan.
 
Significa escuchar incluso cuando se está cansado.
Atender necesidades ajenas antes que las propias.
Y cargar con asuntos que el resto del equipo puede dejar atrás al salir del trabajo.
 
Te expone a la crítica, 
a la incomprensión y, en muchos momentos, 
a la soledad.
 
Quien lidera sostiene tensiones y expectativas contradictorias.
Se traga sapos y dilemas,
y debe hacerlo sin perder su “𝙘𝙚𝙣𝙩𝙧𝙤”,
su congruencia…
y en 𝗖𝗔𝗟𝗠𝗔

Por eso, el liderazgo no puede entenderse 
como un simple rol 
o una habilidad técnica 
para intelectualizar 
y aprender de memoria.

Sino como un camino de desarrollo personal 
donde el cuerpo tiene mucho que decir.

Un proceso continuo de crecer desde 𝗗𝗘𝗡𝗧𝗥𝗢 
para sostener lo que el liderazgo nos pide por 𝗙𝗨𝗘𝗥𝗔.

miércoles, 15 de octubre de 2025

El drama del formador en liderazgo que no sabe callar


 Cuando uno se enciende escuchándose a sí mismo, la voz del grupo se apaga.

Corrían los años setenta, cuando en el colegio (de curas) nos llevaron, en fila de uno, a un aula donde un joven misionero nos hablaría del liderazgo de la institución en tierras lejanas.


Cuál fue mi sorpresa que al entrar, me encontré una sala sin más mobiliario que unos cojines y unas mantas desordenadas por el suelo y la cálida voz de la joven promesa espiritual ordenando que nos sentásemos en círculo a su alrededor. 

He de decir que al fondo había una guitarra española de la marca “Alhambra”que desentonaba con la austeridad del recinto (a pesar de estar afinada, como pudimos comprobar más tarde), pero que daba un aire folclórico y distendido a la escena. 

El joven apóstol había pasado años entre las tribus del amazonas mejorando sus infraestructuras y ahora estaba destinado a divulgar su labor de liderazgo entre los indígenas a las congregaciones que lo solicitaban.

Lo más curioso fue que no empezó con un monólogo, como era de esperar, sino con preguntas al aire que al principio crearon un silencio sobrecogedor, y que más tarde se convirtieron en leña para un montón de conversaciones interesantes. 

En esa época, nadie tenía la costumbre de debatir cara a cara y mucho menos cuestiones ajenas al contenido formal de la asignatura que tocaba, y en este caso, las preguntas iban dirigidas a nosotros y a nuestro mundo interior. 

Por no tener, no teníamos ni vocabulario emocional para describirlo.

Sin embargo, la cosa terminó asombrosamente bien. 

Y fue tal la impresión que me causó el predicador (que no hablaba) y de su arte para moderar y conducir conversaciones, que podría situar en ese momento el nacimiento de mi interés por la psicología y los grupos.

Así que, cuando me encuentro con formadores dando charlas a un grupo de alumnos sentados en círculo, me alegro.

Y a continuación os explico por qué. 

Cuando el formador decide una disposición tan arriesgada como el círculo, está haciendo mucho más que despejar el espacio y mover o quitar sillas. Está lanzando un mensaje simbólico ancestralprofundamente arraigado en la experiencia humana.

En las primeras comunidades, el fuego era el centro de atención. Ha sido fundamental para la supervivencia y el desarrollo humano. Y a su alrededor se han compartido historias, aprendizajes y se han tomado grandes decisiones.


⭕️ El círculo, 
🔆 rompe jerarquías, 
🔆 iguala miradas y 
🔆 distribuye el poder del aprendizaje por igual.

Es un gesto sencillo, 
pero profundamente transformador… 


Siempre que se acompañe de la 𝗮𝗰𝘁𝗶𝘁𝘂𝗱 𝗰𝗼𝗿𝗿𝗲𝗰𝘁𝗮.✅

Porque si el formador convoca un círculo, 
pero sigue actuando como en una clase tradicional:
  • de pie y alejado,
  • dando la turra sin descanso o
  • apostillando la solución desde su rol de autoridad…
🔥El fuego que lo anima se apaga y
el círculo se convierte en puro 𝗽𝗼𝘀𝘁𝘂𝗿𝗲𝗼 𝗽𝗲𝗱𝗮𝗴ó𝗴𝗶𝗰𝗼.

La forma cambia, pero el fondo sigue igual.

𝗘𝗹 𝘃𝗮𝗹𝗼𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝗰í𝗿𝗰𝘂𝗹𝗼 está en lo que implica: 

🔆𝘤𝘦𝘥𝘦𝘳 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘵𝘢𝘨𝘰𝘯𝘪𝘴𝘮𝘰
🔆𝘧𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘦𝘴𝘤𝘶𝘤𝘩𝘢
🔆𝘢𝘯𝘪𝘮𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘳𝘦𝘧𝘭𝘦𝘹𝘪ó𝘯 𝘺 
🔆𝘤𝘰𝘯𝘧𝘪𝘢𝘳, 𝘴𝘪𝘯 𝘢𝘯𝘴𝘪𝘦𝘥𝘢𝘥 𝘯𝘪 𝘱𝘳𝘪𝘴𝘢, 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘤𝘦𝘴𝘰.

En esa disposición, 
el formador ya no es “𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘢𝘣𝘦 𝘮á𝘴 ” 
sino quien facilita el proceso de saber,   
quien ayuda a que las voces se encuentren y 
sea el grupo quien construya su propio aprendizaje.

Además, el círculo invita a otro ritmo. 

No busca correr para cubrir contenidos, 
sino detenerse para comprenderlos.
No busca la verdad revelada sino 
la verdad compartida.

Por eso, cuando un formador elige el círculo, debería 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿𝗹𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗰𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮:
no como un recurso estético que está de moda, 
sino como un acto de 𝗰𝗼𝗵𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗹𝗮 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝘆 𝗲𝗹 𝗳𝗼𝗻𝗱𝗼
entre lo que se enseña y cómo se enseña.

Porque en la formación en liderazgo, 𝙘𝙪𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙪𝙣𝙤 𝙨𝙚 𝙚𝙣𝙘𝙞𝙚𝙣𝙙𝙚 𝙚𝙨𝙘𝙪𝙘𝙝𝙖𝙣𝙙𝙤𝙨𝙚 𝙖 𝙨í 𝙢𝙞𝙨𝙢𝙤, 𝙡𝙖 𝙫𝙤𝙯 𝙙𝙚𝙡 𝙜𝙧𝙪𝙥𝙤 𝙨𝙚 𝙖𝙥𝙖𝙜𝙖.                                                                             

miércoles, 12 de marzo de 2025

Cómo desarrollar un liderazgo de película

Próximamente en sus pantallas 

Hace un tiempo, tuve la oportunidad de asistir como espectador a un rodaje.

Gracias a mi amistad con el director y la productora, pude moverme libremente por el "set", un privilegio que aproveché con curiosidad y respeto, observando cada detalle del proceso creativo. 

Y en los días que pasé con ellos, me sorprendió ver como los actores, técnicos y productores trabajaban con tanta intensidad y coordinación bajo la dirección del realizador, entregándose por completo a un proyecto tan efímero.

Las similitudes que descubrí con el trabajo en equipo bajo presión fueron evidentes.

Pero lo que más llamó mi atención, fue ver cómo algunos actores eran capaces de transformarse (literalmente) en otras personas durante la filmación, y mantener su personalidad ficticia en las distintas escenas de la película.

Reproducían fielmente los tics, los gestos, la entonación y las maneras de comportarse del personaje que representaban, dando consistencia a una personalidad que no era la suya.

Sin embargo, había otros que siempre eran los mismos, independientemente del disfraz o el papel que les tocaba interpretar. Su actuación era técnicamente correcta, pero se sabía quien estaba actuando y en algunos momentos, sus gestos y su voz parecían forzados. Era como si no pudiesen desprenderse de su “Yo real” y dejasen ver en todo momento quienes eran en realidad.

Para ser un buen actor, es fundamental desarrollar una amplia gama de registros.

No se trata solo de actuar bien y ajustarse al guión, sino de transformarse en alguien que, en la vida real, quizás jamás se querría ser.

Puede que seas una persona reservada y te toque interpretar a un seductor implacable, o que tengas una personalidad amable y debas encarnar a un villano despiadado.

Para lograr esa versatilidad, los actores, durante su formación, participan en procesos terapéuticos diseñados para profundizar en su autoconocimiento.

A través de estos grupos de aprendizaje, exploran su “Yo auténtico" y las experiencias que moldearon y fijaron su carácter en el pasado.

Y un aspecto clave de esta formación es el análisis de las figuras parentales.

Este trabajo terapéutico sobre los padres, permite desentrañar los orígenes de ciertos patrones emocionales y de comportamiento que pueden limitar la espontaneidad y la capacidad de encarnar nuevos personajes con libertad.

Al liberar estos bloqueos, el actor aprende a desprenderse de respuestas automáticas y a abordar cada papel como si escribiera en una hoja en blanco.

Esta metodología es conocida como los grupos Hoffman-Fisher, aunque existen otros modelos terapéuticos que actúan con el mismo fin.

¿Y qué tiene que ver esto con mejorar mi liderazgo?

Mucho.

En el ámbito del liderazgo, este proceso de autoconocimiento tiene una relevancia similar.

Un líder, al igual que un actor, no puede limitarse a una única manera de ser o reaccionar. Debe ser capaz de adaptarse a distintas circunstancias y personalidades, proyectando confianza y autenticidad en cada situación.

Para ello, conocerse uno mismo es esencial: entender de dónde provienen tus patrones de conducta, reconocer qué respuestas automáticas pueden estar limitando tu liderazgo y, en última instancia, desarrollar la capacidad de elegir conscientemente cómo actuar en cada contexto.

Así como un actor debe despojarse de sus bloqueos emocionales para encarnar distintos personajes con verdad y profundidad, un líder necesita hacer un trabajo similar para relacionarse con su equipo desde una comunicación clara y una presencia auténtica.

El verdadero poder del líder emana de conocerse mejor y trascender las propias limitaciones, abriéndose a nuevas formas de ser sin perder la originalidad.

Y ahora te pregunto:
  • ¿Qué parte de tus padres continúan actuando en el desempeño de tu liderazgo?
  • ¿Qué comportamientos y actitudes suyas repites automáticamente en situaciones de presión?
  • ¿Te son útiles ahora o te estorban?

Como dice la paradoja de Eliot: "Sólo aceptando el pasado, somos capaces de cambiarlo"