viernes, 22 de enero de 2021

Cómo coser una organización herida

El círculo de la subjetividad alimenta nuestros prejuicios y nuestras ilusiones sin fundamento

1º Deshilar la madeja


Un liante o una lianta, es alguien que consigue con su actitud que una situación común resulte más complicada de lo normal. 

Es la típica persona que, sin venir a cuento, busca involucrar a otras en asuntos potencialmente conflictivos cuya solución depende más de él, que de la oportuna intervención de los demás que con tanta insistencia persigue.

Esa actitud persistente, entrometida y molesta, siempre termina mal. 

Provoca un ambiente enrarecido en el equipo, confusión entre los participantes y un montón de conflictos de gravedad inimaginable propios del drama de una tragedia griega.

El liante es en el fondo una 'víctima'; pero una víctima ficticia. 

Una persona que culpa a los demás de sus problemas y desgracias como excusa, porque es incapaz de expresar adecuadamente sus frustraciones y hacer que sus verdaderos deseos se cumplan. 

Cuando esto ocurre y no se hace nada al respecto, el liante terminará utilizando a las personas como medio para sus fines, instrumentalizando las relaciones en beneficio propio, haciéndolas improductivas.

Para evitarlo, lo mejor es aprender a hablar claro y no mostrarse sumiso, es decir, ser asertivo: requisito indispensable para alinearse con objetivos organizativos que merezcan la pena.

2º Enhebrar la aguja


Esta es otra de mis preocupaciones al reflexionar la estrategia en grupo: que a la hora de exponer se evite el círculo de la subjetividad y las personas aprendan a expresar sus necesidades sin rodeos, con frases claras y completas. 
Cómo enhebrar un mensaje completo

Para tal fin, les anoto en una hoja de rotafolio la secuencia de categorías necesarias para emitir un mensaje con esas características. La coloco a la vista de todos, frente a quien expone, para que así podamos recurrir a ella en cualquier momento de la exposición.

Cada categoría requiere un vocabulario diferente y para algunos es más fácil expresarse con unas que con otras. 

Paso a explicarlas brevemente: 

Observaciones.

Es el lenguaje descriptivo del técnico, el científico o el investigador cuando redacta un informe. No hay suposiciones, deducciones o conclusiones subjetivas. Se describen únicamente los hechos y se aporta información a partir de lo experimentado por los sentidos.

Pensamientos.

Pensar es concluir, sintetizar, deducir, juzgar, opinar... 

Las creencias y los valores son un tipo de pensamiento que aparece al relacionar los hechos con nuestra experiencia y encajarlos en ella. Pensar significa aplicar nuestros modelos mentales limitantes para interpretar la realidad y juzgarla. 

Con los ladrillos del pensamiento podemos construir sólidos prejuicios que defender a capa y espada, pero también elegantes argumentos bien estructurados cargados de lógica y belleza.

Al compartir lo que pensamos creamos la base del consenso. 

Sentimientos.

Es la parte más difícil de comunicar y la más importante. 

Los sentimientos aportan un balance continuo sobre nosotros mismos y el exterior imprescindible para averiguar que es importante para nosotros, identificar nuestros deseos y advertirnos si vamos en la dirección correcta, si debemos claudicar o persistir en nuestros proyectos.

Son tan privados como los pensamientos. Sin embargo, al compartirlos creamos la base de la confianza

Necesidades.

Solo tú sabes lo que quieres, nadie más. Si no pides lo que necesitas, puede que no te lo den. Y si lo pides, puede que te lo nieguen. Un riesgo inevitable que hemos de asumir a la hora de hacer peticiones. 

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Un mensaje donde falte alguna de esas categorías, se mezclen o confundan, lo percibimos como confuso y subjetivo. Las personas sospechamos cuando los juicios que escuchamos no tienen observaciones que los mantengan y nos sentimos incómodos cuando las peticiones nacen de sentimientos y suposiciones no expresadas. 

Sin embargo, un mensaje completo no deja nada fuera. Es claro y preciso, digno de creer porque incluye los cuatro tipos de expresión: 

Veo que...          y me hace pensar que...     Eso me hace sentir...      y me gustaría que... 
Lo que ves                  piensas                            sientes                            necesitas

Informar con detalle lo que observamos, afirmar claramente cuales son nuestras deducciones, decir como nos hace sentir todo esto y si necesitamos algo o si vemos la posibilidad de cambiar, haciendo peticiones o sugerencias sinceras, es el mejor modo de evitar conflictos y de hilar relaciones productivas sanas y duraderas. 

No se puede ir por la vida dando mensajes completos a todo el mundo, pero sin ellos, la intimidad es imposible. Nuestras relaciones cambian, se adaptan y crecen cuando las personas podemos expresar claramente lo que necesitamos sin culpar ni responsabilizar a nadie.





3º Coser la organización 


¿Hay mejor hilo para coserla que hablar claro sin sentirse culpable?

La mayor parte de los conflictos de ineficiencia interpersonal en los equipos y las organizaciones tienen su causa en una comunicación ineficiente. 

Los sentimientos negativos no expresados y los deseos incumplidos, tienden a manifestarse de manera inadecuada si los encubrimos o callamos. En estos casos, tendemos a buscar consuelo en nuestras relaciones interpersonales y más que relacionarnos auténticamente, utilizamos al otro para una función egoísta. Contenerse o no ser claro en las peticiones, perjudica seriamente el compromiso en los equipos.

Cuando está permitido exponer qué nos enfada, que nos preocupa o nos gusta mediante mensajes completos, pasan dos cosas: aumenta la empatía y la compresión en el grupo y damos a conocer nuestras necesidades, dando la posibilidad a los demás para satisfacerlas.  

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