Sí.
Es posible forzar la creación de un equipo, siempre que existan:
- objetivos compartidos,
- roles definidos y
- reglas de juego claras.
Pero forzar el compromiso no lo es.
La cuestión es que, cuanto menos nos importan las relaciones personales, más nos empeñamos en definir normas y hacerlas cumplir.
Y para muchos es suficiente.
¿𝗤𝘂é 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿é𝘀 𝗵𝗮𝘆, 𝗲𝗻𝘁𝗼𝗻𝗰𝗲𝘀, 𝗲𝗻 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗵𝗲𝘀𝗶ó𝗻?
¿𝗤𝘂é 𝗿𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗰𝗼𝗻 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗱𝘂𝗰𝘁𝗶𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱?
Cuando un equipo forma una “piña”, pasan dos cosas clave:
1️⃣ Bajan los costes de coordinación: las personas no necesitan protegerse, justificarse ni leer entre lineas.
- Se comunica más rápido.
- Se pide ayuda antes.
- Se corrigen errores.
2️⃣ Mejora la búsqueda de la verdad:
- La gente no se calla por miedo.
- Se discrepa en serio, no por juegos de poder.
- Se evitan luchas de egos, no se busca tener la razón.
Pero claro, para algunos 𝗲𝗻𝘁𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝗲𝗹 𝘃𝗮𝗹𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗵𝗲𝘀𝗶ó𝗻 𝗹𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝗷𝘂𝗱𝗶𝗰𝗮.
Porque la cohesión 𝖾𝗌 𝗎𝗇𝖺 𝖿𝗎𝖾𝗋𝗓𝖺 𝗊𝗎𝖾 𝗅𝖾𝗌 𝗉𝗎𝖾𝖽𝖾 𝖼𝗎𝖾𝗌𝗍𝗂𝗈𝗇𝖺𝗋 y, por eso, no le dan importancia.
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