domingo, 14 de enero de 2018

Uno de gatitos o porqué el voyeur disfruta pero no aprende

Otto Scharmer al explicar su Teoría U sobre el cambio social, describe un cruel experimento con gatitos que le contó Francisco Varela sobre la importancia de experimentar la realidad y no solo observarla.

Para Varela el cuerpo es fundamental en el proceso de aprendizaje. Sentir, percibir y actuar son inseparables en el desarrollo del conocimiento y para demostrarlo recurrió a un estudio que Held y Hein realizaron con gatos en los años 60:

A un grupo de gatitos recién nacidos que aún no habían abierto los ojos, se les permitió desplazarse enganchados a un carro que portaba al segundo grupo de felinos. Ambos grupos compartieron la misma experiencia visual, pero el primero era "activo" y el segundo "pasivo". Unas semanas después los gatos fueron puestos en libertad. El primer grupo se comportó normalmente, pero los que habían sido transportados se comportaban como si estuviesen ciegos: estaban desorientados, chocaban con los objetos y caían al suelo.
El gato que no experimenta con sus patas es ciego al contexto
Este experimento demostró que la percepción no es pasiva. Es una actividad que se construye a través del contacto del cuerpo con el entorno. Como dijo Varela: "La mente no está en la cabeza". Para que exista una mente ha de haber manipulación sensorial, contacto con el exterior.

Las representaciones mentales que tenemos de la "realidad" no son ni pueden ser  un reflejo objetivo de ella, sino construcciones del cerebro donde entran más factores: la vista, el oído, el gusto y el tacto.

El caso es que en las organizaciones somos como el gato "pasivo" del experimento. Cuando tratamos asuntos delicados motivo de conflictos como la gestión del conocimiento o el trabajo estratégico, contratamos a expertos para que nos digan cómo funcionan las cosas, en lugar de averiguarlo por nosotros mismos. "Es como si subcontratáramos las patas que lo experimentan" 

Para problemas simples, este enfoque puede ser adecuado. Las animadas charlas con recetas, los análisis de casos de éxito, cualquier consejo o sugerencia es bienvenida porque nos excita sobremanera ver la aplicación práctica de soluciones ajenas y poco más.

Para problemas complejos es mejor sumergirse en la realidad, explicárnosla y compartirla con otros. Porque el interminable debate sobre la naturaleza humana y el mundo, no versa acerca de las diferencias que nos rodean, sino sobre nuestra capacidad diferente de verlas.