miércoles, 24 de marzo de 2010

Un nuevo cliente, un nuevo enfoque

Recibir en estos tiempos la llamada de un nuevo cliente es toda una sorpresa. El contacto se debe a la relación de amistad que mantiene el director de Recursos Humanos con un antiguo alumno mio.

Me comentan que la empresa está pasando por un proceso de transformación profunda, agravado por los ajustes que la actual situación económica requiere. Debido al crecimiento experimentado en estos últimos años, tuvieron que incorporar personal de otras empresas y actualmente conviven varias culturas organizacionales, muy bien definidas, que generan modos distintos de vivir el trabajo y el compromiso. El encargo consiste en facilitar un encuentro donde los directivos mejoren la gestión de sus equipos formados por empleados con distintas identidades culturales.

En las reuniones que he tenido, todos son conscientes del origen del problema y de las limitaciones estructurales que impiden actuar en profundidad. Sin embargo, las quejas contínuas, el clima de tensión y la desmotivación generalizada, aconsejan una intervención en este sentido. La empresa cuenta con experiencias poco satisfactorias en cursos de habilidades directivas y esta vez ha optado por un formato distinto, más dinámico y participativo.

La propuesta que he presentado sugiere dos recomendaciones:
  1. Que la asistencia sea voluntaria. Hasta ahora los cursos se tenían que llenar de cualquier forma y no siempre resultaba un premio ser 'invitado'. La decisión de acudir nos revela cierto interés y ésto facilita la participación responsable en el propio aprendizaje.
  2. El aula se montará con sillas dispuestas en círculo, sin mesas que impidan moverse libremente por la sala. Este formato siempre sorprende y debo crear un sentimiento de hospitalidad que diluya las defensas antes de empezar. Es cierto que doy mucha importancia al entorno donde voy a trabajar, pero la verdad es que algunas aulas me recuerdan al colegio por la disposición lineal de las sillas, otras a 'calabozos' por la poca o ninguna luz natural, otras a 'quirófanos' por su aspecto frío y aséptico,...ya dedicaré más adelante otra entrada a este tema.
Tengo claro que no puedo intervenir en los problemas generados por la presencia simultánea de distintas culturas organizacionales, sin embargo, creo que puedo aportar algo en el nivel de actuación que me corresponde. El diseño de los ejercicios irá encaminado a:
  • Descubrir el vínculo común que les une a la organización.
  • Reconocer las fuentes de poder y el uso que hacen de ellas.
  • Aprender técnicas para facilitar que los empleados asuman su parte de responsabilidad en la toma de decisiones.
  • Proyectar como quieren verse en el futuro.
  • Decidir que es lo que quieren y pueden cambiar y qué es lo que han de continuar haciendo.
El título de la jornada aún no está decidido por las expectativas que puede generar, pero podría ser algo así como 'Liderazgo para el cambio'. Los contenidos teóricos se limitaran a describir brevemente los modelos con lo que trabajo y los ejercicios facilitarán la participación y el diálogo necesario para analizar y consensuar los datos que vayan apareciendo durante el proceso.

Me doy cuenta que mi intervención es puntual y sería ingenuo pensar que va a tener un gran poder transformador. El objetivo es terminar con un mapa detallado, elaborado por ellos mismos, sobre la realidad con la que trabajan y aumentar así el grado de libertad para elegir las mejores opciones.

La evaluación final y el seguimiento posterior me dirán si este enfoque resultó de utilidad.