Una metáfora que ayuda a entender las dificultades por las que pasa una persona a la hora de liderar una organización es imaginársela transportando un montón de cajas, más o menos repletas, de un departamento a otro sin perder el equilibrio.
- El propósito: Si preguntamos por separado a cada persona cuál es la razón de ser de su organización ¿Nos aparecerá un mosaico de respuestas o podemos agrupar todas en una misma categoría?
- La estructura: ¿Existe un organigrama detallado de funcionamiento o se carece de él? Si es así ¿cómo se conectan las personas para sumar esfuerzos?
- Las recompensas: ¿Se incentiva aquello que se considera objetivamente importante o las recompensas están asociadas a cuestiones subjetivas que todo el mundo conoce pero nadie comenta?
- Los mecanismos de ayuda: ¿Existen instrumentos para coordinar acciones? Tecnología social, reuniones, espacios de encuentro, comunidades de práctica,...
- Las relaciones: Cuando aparece el conflicto ¿se resuelve cooperando o compitiendo?
Los continuos intercambios entre el interior y su entorno añaden inestabilidad, y una incertidumbre de fondo que requieren del caminante no solo buen sentido del equilibrio, sino también mucho arte.
Por eso el liderazgo es el elemento central del sistema. El que debe relacionar cada una de las cajas, calibrar su contenido y mantener el conjunto en equilibrio.
Algunas preguntas para diagnosticar el grado de desarrollo en este arte son:
- ¿Estoy facilitando como líder el desarrollo de un propósito compartido en la organización ?
- ¿Distribuyo el poder conforme a la estructura informal que voy descubriendo ?
- ¿Están alineadas las recompensas en la dirección de las metas?
- ¿Son coherentes los mecanismos de ayuda con la clase de relaciones que potencio?
¿Se te ocurre alguna más?

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