viernes, 11 de octubre de 2013

Las diferencias salariales y la productividad


Leo con asombro la columna de Francisco Longo en el diario Expansión de hoy:
Felder y los impulsores de la llamada 'economía del bien común' han popularizado su propuesta de situar el abanico salarial de las empresas en proporción 1 a 20. La idea suena utópica si tenemos en cuenta que el sueldo del banquero mejor pagado multiplica por 500 el salario más representativo de España (16.500 euros). Tal vez haya ratios más viables a corto plazo. Existen, sin embargo, opciones empresariales que, aunque muy minoritarias, van incluso más lejos. Poco antes del verano, Txema Gisasola, presidente del grupo Mondragón (84.000 trabajadores), contaba en ESADE que el diferencial de compensaciones en su holding es de 1 a 8, y añadía: '...Como perceptor del grado 8, les aseguro que vivo muy bien'.

Esta gran desigualdad salarial no solo es preocupante en tiempos de crisis por la falta de ejemplaridad, requisito imprescindible para un buen liderazgo, sino también porque si estas retribuciones directivas van ligadas a la productividad, creo que no deberíamos estar donde estamos.