jueves, 31 de enero de 2013

El objetivo de visualizar la visión y compartirla.

Arte rupestre levantino en el Bco. de la Gasulla (Castellón)


En un post anterior comenté la importancia de fijar metas grupales para evitar que cada cual se monte la historia por su cuenta persiguiendo objetivos distintos con buena intención. Además, si no es así ¿cómo podríamos evaluar un trabajo común, si no está basado en objetivos mutuamente aceptados?.

A nivel individual sucede algo similar. La mente es un mecanismo maravilloso que se esfuerza por conseguir sus metas si le proporcionamos una definición clara de nuestros objetivos.

Parece demostrado que quienes los escriben a mano los llevan a cabo porque son más conscientes y aquellos que no lo hacen, a menudo, los abandonan o no los realizan. Tú mismo puedes hacer la prueba.

Desde que Kant señalase que 'la mano es la ventana de la mente', la ciencia ha tratado de demostrar como influye esta conexión en el aprendizaje y nuestra manera de pensar. El mismo Steve Jobs se sintió fascinado por ellas cuando observó que 'las manos son la parte del cuerpo que más usamos para implementar lo que quiere el cerebro' y cuya obsesión le llevó a desarrollar toda una línea de productos. Pero esto es otra historia...

Otro método para programar la mente es la visualización.

Muchas de las pinturas rupestres que conocemos reflejan la necesidad del homo sapiens de representar conceptos e ideas por medio de imágenes, de 'visualizar' a la tribu teniendo éxito antes de la cacería.

Cuando visualizamos el futuro nos convertimos en director, guionista y personaje principal de la obra creada en nuestra mente. La visón ha de ser tan real como sea posible para describirla con detalle, escucharla, olerla y percibirla en la piel. Si anhelas algo, la mente te ayudará a conseguirlo.

El uso de esta técnica es habitual en psiconeuroinmunología para el tratamiento de diferentes enfermedades o en el deporte de élite para mejorar el rendimiento atlético. Pero también pueden extenderse sus beneficios utilizándola a nivel grupal en entornos organizacionales.

La visualización del futuro: la visión

Construir la visión de una empresa es un tópico de moda que rara vez se lleva a la práctica o al menos con la importancia y el rigor que se merece. Lo mismo sucede con la misión y los valores.

La visión proporciona una guía acerca de la esencia a mantener y la dirección hacia donde estimular el progreso. El núcleo a preservar está formado por los valores y el futuro visualizado lo constituyen las descripciones vívidas, vibrantes y fascinantes de lo que sería la organización en unos años.  Cuanto mas convincente sea la visión mayor será su poder de atracción.

Para Peter Senge 'el origen de la visión es mucho menos importante que el proceso por el cual se comparte'. Las visiones se basan en alentar a los miembros de la organización a desarrollar y compartir sus visiones personales. Una visión es en realidad compartida cuando conecta con las visiones personales de los integrantes de toda la organización.

Mejor que trabajar para analizar y desenredar problemas, prefiero permitir que las personas visualizen futuros preferidos con gran detalle, que dibujen y relaten como desean ver las cosas en dos, tres o cinco años. Este simple enfoque proporciona energía a los valores comunes y proporcionan una guía con propósito para fijar metas y hacer planes.