lunes, 17 de octubre de 2022

Cómo desarrollar la resiliencia organizacional más allá del Power Point

El muelle, a pesar de haber sido deformado por la fuerza, vuelve a funcionar

Desde que dejé de tomar café por prescripción médica, mi ánimo a sufrido una deriva nihilista que me hace pensar que vivimos un Zeitgeist desalentador. 

Los efectos del cambio climático, la guerra de Ucrania y la situación económica global están añadiendo sufrimiento a quienes ya lo padecían, aumentando la distancia entre ricos y pobres hasta unos límites obscenos que exhiben en las redes sin ningún pudor. 

Además, estas mismas redes que venían a salvarnos, hacen más fácil que uno se encierre en una cámara de eco con sus seguidores, aislándose electrónicamente de las personas que discrepa y llevándonos a mundos de información contradictoria que fomentan la polarización y la división entre nosotros. 

Sí, estamos mejor comunicados que nunca, pero nos entendemos peor. 

¡Menuda paradoja!

¿Qué puede salirnos mal? 

¿Cómo podemos protegernos de esta tormenta perfecta, aliviar nuestro dolor y salir fortalecidos de ella?

Las dudas llegan también a los equipos


Vengo trabajando últimamente con equipos deslavazados, con organizaciones que permanecen ancladas en estructuras de cuando todo era sólido y que no entienden qué les pasa: 

Si remamos todo juntos y estamos tan ocupados -se preguntan
¿por qué nadie hace lo que tiene que hacer en la dirección correcta?
¿por qué no coincidimos en la solución?

En sus esfuerzos por afrontar este desconcierto, las organizaciones buscan formaciones que fomenten la comunicación en tiempo real y hagan aparecer, de nuevo, el espíritu de equipo: que si Zoom o Teams por aquí y a toda hora; que si un curso o un charla por allá y en cualquier momento. 

Sin embargo, no serán estas soluciones teóricas las que amortigüen la tensión cuando las cosas se pongan mal. 

En casos de debacle, cuando las personas sufren las consecuencias y tienen que enfrentarse a grandes desafíos, la supervivencia tiene más que ver con el autocontrol, la perseverancia y la capacidad de levantarse después de una caída (como demuestra Angela Duckworth en Grit). 

Cualidades que solo pueden desarrollarse a través de la experiencia directamediante el contacto con los problemas y el roce de la piel

Con este modo de actuar las organizaciones aprenden a leer los mensajes ocultos en las desgracias y pueden construirse guías de resiliencia útiles antes las futuras adversidades.

Por ejemplo:
  • La muerte de un líder carismático puede liberarlas de restricciones de las que ni siquiera tenían conciencia.
  • Un despido masivo o una reducción de empleados debido a un ERE, libera a la organización de los menos eficientes y fortalece a los que se quedan, descubriendo a menudo que es posible realizar más trabajo con menos gente.
  • La quiebra es otra catástrofe que puede fortalecer a las organizaciones. Muchas no sobreviven, por desgracia, pero aquellas que lo logran regresan más sanas y preparadas para mantenerse concentradas en los objetivos importantes. 

En cualquier caso, la paradoja prevalece de nuevo. 

Porque en dirección, no hay otra alternativa mejor que evitar precisamente aquellas cosas que resultarían más beneficiosas.

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